¿Vale la pena un disipador de calor en un SSD M.2?

Los SSD M.2 fueron una de las mejores soluciones para la carga y escritura rápida de archivos en las computadoras, gracias a estos dispositivos nuestros sistemas operativos, juegos y otros programas pueden cargar a una velocidad increíble, permitiéndonos ahorrar mucho tiempo al momento de ejecutar diferentes tareas en el ordenador, pero existe una duda que ha formado debates en distintas redes sociales y foros de internet, si vale la pena o no instalar un disipador de calor en un M.2.

 

 

Mucho antes de la salida de estos sistemas de almacenamiento, los SSD venían en una carcasa que se parecía a un disco duro de laptop, esta le permitía disipar el calor interno, por lo que dichos dispositivos no sufrían en ningún momento de altas temperaturas, sin embargo, con el pasar de los años se fueron creando SSD más rápidos y pequeños, con la finalidad de no ocupar mucho espacio en la PC, así empezó la historia de los M.2, los cuales se pueden conectar en una ranura especial de la tarjeta madre o a través de un conector especial PCI-E.

 

 

Actualmente se pueden conseguir en el mercado un SSD M.2 con una capacidad de escritura y lectura realmente alta, estos son los SSD NVMe. Existen muchos modelos y marcas, como por ejemplo el Sabrent Rocket 4 Plus que alcanza unas velocidades absurdas de 7.000 MB/s de lectura, como los 6.850 MB/s de escritura, pero hay un factor que generan dichos dispositivos que puede afectar su vida útil con el pasar del tiempo, el calor.

 

 

El calor que puede generar un SSD NVMe puede ser en ciertos casos alarmante, ya que sus memorias trabajan a una alta velocidad, generando que se calienten cuando se encuentran en plena carga de trabajo, las temperaturas dependerán de ciertos factores como el ambiente donde esté ubicado el ordenador, las velocidades que maneja el SSD M.2, entre otros. Modelos como el Samsung 980 PRO en una carga de archivos puede alcanzar temperaturas de 70º C o más.

 

 

Las altas temperaturas en los SSD NVMe pueden afectar en ciertos modelos su rendimiento, además, si está expuesto a estos altos valores por tiempos prolongados acortará su vida útil, causando que en cualquier momento deje de funcionar. Se pueden encontrar varias soluciones, pero todas llevan al mismo resultado, colocar un disipador de calor que permita bajar las temperaturas del SSD.

 

 

Debido al incremento de velocidad de los SSD en los últimos años, las empresas que fabrican tarjetas madres han decidido implementar una solución al problema de las temperaturas, colocando en sus placas disipadores de calor en las ranuras de los SSD M.2, con la finalidad de prolongar su vida útil. También podemos encontrar empresas que se dedican a vender disipadores para dichos dispositivos, encontrando modelos desde los más básicos hasta los más avanzados.

 

 

Gracias a estos disipadores, las altas temperaturas de los SSD M.2 puede reducir hasta 20º C, un dato realmente destacable, pero la reducción de la temperatura dependerá de qué tipo de disipador estés usando, si tiene disipación pasiva, por ventilación, entre otros factores más, sin embargo, el resultado es satisfactorio.

 

 

Conclusión

Dependiendo del modelo del SSD M.2 se recomienda la instalación de un disipador, si tu SSD no tiene altas velocidades de escritura y lectura probablemente sus temperaturas no serán alarmantes, pero en el caso de los NVMe es necesario colocarles un disipador para extender su vida útil, ya que les ayuda a mantener bajas la temperatura cuando se encuentran en su máximo trabajo. En resumen, estos disipadores de calor deberían ser un estándar en estos tipos de dispositivos.

 

 

¿Consideras que un SSD M.2 debe tener un disipador de calor? Dime tu opinión en la sección de comentarios