Banjo-Kazooie – Un videojuego muy adelantado a su época

Una de las transiciones más importante en la historia de los videojuegos fue a mediados de los años 90, cuando muchas desarrolladoras quisieron pasar del 2D al 3D. En ese punto histórico salieron a relucir una enorme cantidad de videojuegos que innovaron en dicho aspecto, entre ellos podemos recordar al clásico Mario 64 o Crash Bandicoot.

Sin embargo, entre tantos juegos 3D que se lanzaron entre los años 1995 y 2000, hubo uno que se adelantó de forma suprema en muchos aspectos, no tanto en su apartado gráfico, más bien en la exploración y la manera en que tenía que ser un juego de plataformas y aventuras 3D, este fue Banjo-Kazooie.

Antes del lanzamiento de Banjo-Kazooie el equipo desarrollador Rareware se encontraba trabajando en un proyecto exclusivo para la Nintendo 64, se trataba de un videojuego de plataformas 2.5D, algo muy similar a ciertos niveles de Crash Bandicoot que eran de scroll lateral. Su protagonista principal era un oso con una pequeña mochila azul en el lomo.

Pero algo cambiaría por completo la visión de Rare con respecto al diseño de su juego. Nintendo decidió mostrarles los adelantos que tenían un título próximo a lanzarse, este era Super Mario 64. Rare se impresionó con todo lo nuevo que podía hacer el fontanero, esto le sirvió de inspiración para crear un nuevo proyecto, basándose en lo que vieron de Mario 64, pero con su toque de originalidad.

Fue así como empezaron a desarrollar a Banjo Kazooie, un título que fue lanzado 2 años más tarde que Super Mario 64, es decir, en 1998. Fue inevitable que muchos vieran a este videojuego muy similar a Mario 64, debido a que se lanzó en un momento en que los juegos de plataforma ya no eran una innovación, sin embargo, Rare demostró todo lo contrario.

El juego estaba diseñado de tal forma que el jugador usara el sentido de exploración en mundos de gran tamaño para la época, además, su mecánica de juego se diferenciaba hasta cierto punto del famoso juego de Nintendo, recordemos que en Mario 64 cada vez que conseguimos una estrella nos obligaba a salir del mundo y volver a entrar para encontrar otra.

Esta mecánica de juego la repitieron muchas veces en títulos posteriores, hasta que finalmente en Super Mario Odyssey fue cambiado, ahora se podían agarrar todas las lunas sin necesidad de salir del mundo, en este aspecto Banjo Kazooie fue el primero en implementarlo, ya que podía culminar al 100% en todos sus niveles sin tener que salir de ellos.

Otra de las cosas que impactó en Banjo-Kazooie fue su sentido de superación, en cada nivel aprendíamos ciertos movimientos especiales que nos permitían llegar a lugares inaccesibles. A partir de este punto este movimiento era totalmente vital para los futuros niveles, un aspecto que lo replicarían en videojuegos de otras franquicias.

Las transformaciones era algo muy interesante en este juego, gracias a estas podíamos obtener ciertas ventajas en diferentes niveles, esto fue usado una vez más en Super Mario Odyssey, donde nuestro fontanero tendría casualmente algunas de las mismas transformaciones usadas en Banjo-Kazooie, entre ellas podemos destacar al T-Rex.

Con esto no trato de decir que Super Mario Odyssey es una copia de un juego de 1998, más bien le estoy dando crédito a un videojuego que se adelantó a muchos aspectos técnicos para su época, que servirían de referencias para muchos videojuegos en un futuro, entre ellos se encuentra uno de los videojuegos más famosos de la Nintendo Switch.

Banjo-Kazooie sin duda alguna será uno de los mejores títulos que se entregó para la Nintendo 64, el cual dio un legado a las futuras generaciones, entregando una de las aventuras más atractivas que inspirarían a múltiples desarrolladores, una obra de arte de los años 90.