Tiger R-Zone – La extraña consola portátil de los 90

Los años 90 fueron fabulosos para muchos gamers, ya que descubrieron consolas increíbles con videojuegos extraordinarios, pero no todos tuvieron esta suerte, ya que existieron algunas consolas que representaron un estrepitoso fracaso comercial en todos los sentidos. Bajo estas circunstancias podemos conseguir múltiples sistemas, pero en este artículo nos enfocaremos en una muy poco conocida, se trata de la Tiger R-Zone.

 

Tiger Electronics es una empresa muy famosa en Norteamérica la cual realizó muchos juguetes, pero en varias oportunidades quiso adentrarse en el mundo de los videojuegos con diferentes sistemas, uno de ellos fue la Tiger R-Zone, una consola portátil que lanzaron en el año 1995 la cual es considerada muy extraña por su manera de interactuar con el usuario.

 

 

Muchos recordarán la serie animada Dragon Ball Z, en ella existían ciertos artefactos donde se podía medir el nivel de poder de los personajes, este se colocaba en la cabeza y tenía una pequeña pantalla que cubría el ojo, mostrando ciertos símbolos, bajo este mismo concepto se creó el Tiger R-Zone, una consola la cual se colocaba en la cabeza y tenía una pequeña pantalla donde en teoría se deberían de visualizar los juegos.

 

 

Para poder ejecutar los juegos se debían insertar en una pequeña ranura, esto da a entender que se trataba de una consola con cartuchos intercambiables, entre ellos había algunos muy reconocidos en la industria, como por ejemplo Mortal Kombat Trilogy, Virtua Fighter, Primal Rage, entre otros, sin embargo, existía un pequeño detalle el cual no permitía disfrutar correctamente de sus títulos, la pantalla.

 

 

Este fue el gran talón de Aquiles de la Tiger R-Zone, ya que en su pantalla no se podía observar prácticamente nada, haciendo imposible poder jugar de forma correcta. Este defecto causó que la compañía Tiger Electronics realizara diferentes revisiones con el tiempo, con la finalidad de aumentar las ventas de la Tiger R-Zone, sin embargo, todos estos intentos terminaron en un gran fracaso.

 

 

Cada cartucho de esta consola tenía una pequeña pantalla, esta debía de mostrarse como reflejo en el plástico que cubría el ojo, pero lamentablemente los colores y la retroiluminación no ayudaban en absoluto, causando que el usuario no disfrutara de sus juegos. Las empresas desarrolladoras al ver la poca demanda no se interesaron mucho en programar juegos para dicha consola, por lo que solo tuvo un total de 27 títulos lanzados.

 

 

A través de un control que estaba conectado de forma alámbrica a la consola era la manera en que se podía prender, apagar y jugar a todos sus videojuegos, el único punto negativo es que dicho control no es un dispositivo que se pueda desconectar, algo que Virtual Boy sí tenía. Además, se debían insertar 3 pilas AA para poder darle la energía y poder interactuar con ella.

 

 

La Tiger R-Zone terminó siendo uno de los fracasos más grande de la década de los 90, llegando a vender tan solo 250.000 unidades, además de durar solo 3 años en el mercado, es decir, en 1997 sería la fecha oficial en la que se descontinuó la fabricación de la Tiger R-Zone.

 

 

¿Conocías esta la Tiger R-Zone? Dime tu opinión sobre esta consola en la sección de comentarios